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La Jaira de Ana

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La ruralidad sostenida entre todas: reflexiones de Anabel tras un marzo de voz y tierra

La ruralidad sostenida entre todas: Reflexiones de Anabel tras un marzo de voz y tierra

Marzo ha sido un mes de movimiento, de palabra y de raíz. Un mes en el que la voz de muchas mujeres del mundo rural ha resonado más fuerte que nunca, recordándonos algo esencial: el campo no se sostiene solo, se sostiene entre todas. Desde La Jaira de Ana, este mes ha sido una oportunidad para compartir, aprender y también para parar y reflexionar. Porque detrás de cada proyecto rural hay esfuerzo, historia, comunidad… y, muchas veces, mujeres que lo hacen posible. Hoy queremos compartir las reflexiones de Anabel tras este marzo lleno de encuentros, entrevistas y conversaciones que nos han dejado huella. Entrevistas de marzo Durante este mes, hemos tenido la oportunidad de participar en diferentes espacios donde se ha puesto en valor el papel de la mujer en el entorno rural, el emprendimiento consciente y la importancia de dar visibilidad a proyectos auténticos. Les dejamos con la entrevista de RTVE, donde hablamos del emprendimiento, esfuerzo y del valor de las mujeres en el mundo rural. En esta entrevista compartimos cómo nace La Jaira de Ana, los retos de emprender en el campo y la importancia de construir proyectos con propósito, donde la sostenibilidad no sea una etiqueta, sino una forma de vivir. También formamos parte de esta iniciativa que visibiliza el papel de la mujer rural en Canarias, defendiendo el campo como un espacio seguro, digno y libre de violencias. Un mensaje necesario, real y que aún necesita seguir amplificándose. Puedes ver la campaña la ruralidad sostenida entre todas desde aquí.   Redes sociales y el papel en el campo: ¿Cómo llevar el campo a las pantallas de todo el mundo? En el programa Ponte al Día hablamos de algo que cada vez cobra más importancia: cómo comunicar el mundo rural en la era digital. Las redes sociales se han convertido en una herramienta clave para: Mostrar la realidad del campo sin filtros Dar visibilidad a proyectos rurales auténticos Conectar con personas que buscan una vida más consciente Acercar la tierra a quienes viven lejos de ella Contar lo que hacemos no es solo comunicar, es también generar conciencia. ¿Qué significa realmente «Sostener la Ruralidad»? Sostener la ruralidad no es solo cultivar la tierra o cuidar animales. Es mucho más profundo. Significa mantener vivos los valores, las tradiciones y los conocimientos que se transmiten de generación en generación. Significa apostar por un modelo de vida más lento, más respetuoso y más conectado con el entorno. Pero también significa sostener emocionalmente, acompañar, crear comunidad. La ruralidad no se sostiene en soledad. Se sostiene: En red En colectivo En femenino muchas veces Desde el cuidado, no desde la prisa En proyectos como La Jaira de Ana, sostener la ruralidad es abrir las puertas, compartir lo que hacemos y permitir que otras personas vivan la experiencia del campo de forma real. El impacto de la campaña «La ruralidad sostenida entre todas» Este mes no ha sido solo de palabras, ha sido también de impacto. La campaña ha servido para poner sobre la mesa conversaciones necesarias y para recordar que el mundo rural tiene voz… y tiene mucho que decir. Tres lecciones que nos deja este mes de marzo La visibilidad es necesaria Lo que no se ve, no existe. Y el mundo rural necesita ser contado desde dentro, con autenticidad, sin idealizar pero tampoco invisibilizar. El campo también es innovación Emprender en lo rural no es mirar al pasado, es construir futuro. Es combinar tradición con nuevas formas de comunicar, de producir y de conectar. La comunidad lo es todo Ningún proyecto rural se sostiene solo. Detrás hay redes, apoyo, colaboración y muchas manos que suman. La ruralidad es colectiva o no es. Marzo nos deja con la sensación de que vamos en el camino correcto, pero también con la responsabilidad de seguir compartiendo, educando y construyendo. Porque sostener la ruralidad no es un lema. Es un compromiso diario. Y, sobre todo, es algo que hacemos entre todas. 📍 Descubre más sobre nuestras actividades y experiencias en La Jaira de Ana

El papel de las mujeres en el mundo rural de Canarias

Las mujeres en el mundo rural canario han sido durante siglos pilares fundamentales en la economía, la cultura y la vida social de las islas. Aunque a menudo invisibilizadas, su impacto ha sido crucial en la agricultura, la ganadería y en la transmisión de tradiciones. Este artículo busca explorar el papel histórico y contemporáneo de las mujeres rurales en Canarias, su evolución, y los retos que enfrentan hoy en día. La historia de las mujeres en el ámbito rural de Canarias está marcada por la lucha constante para equilibrar la carga de trabajo doméstico con sus roles en la agricultura y la ganadería. Desde los primeros asentamientos, las mujeres han sido clave para el mantenimiento de la economía familiar. A pesar de su importancia, las mujeres rurales han sido históricamente relegadas a un segundo plano, tanto en los registros históricos como en la toma de decisiones políticas y económicas. El papel de la mujer en la agricultura Desde la época prehispánica hasta la actualidad, las mujeres han estado al frente de las tareas agrícolas en las Islas Canarias. Cultivos como la papa, el millo y los cereales han dependido de sus manos trabajadoras. Estas mujeres no solo han sembrado y cosechado, sino que también han jugado un papel clave en la preservación de las técnicas agrícolas tradicionales que hoy en día son parte del patrimonio cultural canario. Además de la agricultura, la ganadería ha sido otro sector en el que las mujeres han tenido un rol protagonista. Las labores relacionadas con el cuidado de animales, como las cabras y las ovejas, eran responsabilidades compartidas, pero las mujeres a menudo asumían la mayor parte del trabajo diario. De hecho, aún hoy, en muchas partes rurales de Canarias, son ellas quienes mantienen viva la tradición de la producción de quesos artesanales. A pesar de sus contribuciones, las mujeres rurales han tenido que luchar durante generaciones por sus derechos. En el siglo XIX, comenzaron las primeras movilizaciones para conseguir mejores condiciones laborales y un acceso más justo a los recursos. No fue hasta el siglo XX que los movimientos feministas comenzaron a tener un impacto tangible en las políticas rurales de las islas. Evolución en el siglo XX El siglo XX marcó un punto de inflexión para las mujeres rurales en Canarias. A partir de los años 60 y 70, con la llegada del turismo masivo y la modernización, muchas mujeres abandonaron las zonas rurales en busca de mejores oportunidades laborales en las ciudades. Sin embargo, muchas otras decidieron quedarse y adaptarse a los nuevos tiempos, incorporando innovaciones en el trabajo agrícola y ganadero. Hoy en día, las mujeres en el ámbito rural de Canarias no solo son agricultoras o ganaderas, sino que también están liderando iniciativas empresariales que promueven la sostenibilidad y la innovación en el sector. El turismo rural y la producción de productos locales como vinos y quesos han abierto nuevas oportunidades para el emprendimiento femenino. Las mujeres rurales están liderando proyectos que combinan la tradición con la innovación. El uso de tecnologías sostenibles en la agricultura, como los sistemas de riego eficientes y la producción ecológica, son iniciativas que muchas empresarias rurales han adoptado para hacer frente a los desafíos del cambio climático. El emprendimiento femenino en las zonas rurales ha crecido considerablemente en los últimos años. Muchas mujeres han transformado pequeñas explotaciones agrícolas en empresas exitosas. Las ferias de productos locales y la venta online han facilitado que estas empresarias puedan llegar a un mercado mucho más amplio. Educación y formación El acceso a la educación ha sido un factor clave en la transformación del rol de las mujeres rurales. En las últimas décadas, los programas de formación y capacitación han permitido que muchas mujeres adquieran habilidades nuevas para competir en un mercado global, desde el manejo de nuevas tecnologías hasta la administración de empresas rurales. Asimismo, el Gobierno de Canarias ha implementado diversos programas para apoyar a las mujeres rurales, brindándoles acceso a financiación, asesoramiento empresarial y formación en nuevas tecnologías. Estos programas buscan reducir la brecha de género y fomentar el liderazgo femenino en el ámbito rural. Retos y desafíos de la mujer rural A pesar de los avances, las mujeres rurales en Canarias siguen enfrentando desafíos significativos. La desigualdad de género persiste en muchas áreas rurales. Las mujeres a menudo tienen un acceso limitado a recursos como la tierra, el agua y la financiación. Esta brecha económica y social limita su capacidad de desarrollo y autonomía. Además de la brecha económica, las mujeres rurales a menudo se enfrentan a barreras sociales, como la falta de reconocimiento de su trabajo y los roles tradicionales de género que todavía prevalecen en muchas comunidades rurales. El papel de las nuevas generaciones Las nuevas generaciones de mujeres rurales están mejor preparadas y tienen una mentalidad más abierta hacia el cambio. Estas jóvenes mujeres están dispuestas a romper con los moldes tradicionales y buscar nuevas formas de participación en la economía rural. Asimismo, la digitalización ha abierto nuevas puertas para las mujeres rurales. Desde la venta online de productos locales hasta la promoción de sus negocios en redes sociales, el acceso a la tecnología es una herramienta clave para su empoderamiento.

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